Quiero transmitirles la enorme emoción que significa presidir la Asociación de Fútbol más grande del interior del país en este momento tan especial de su rica historia como es sin lugar a dudas, festejar sus primeros 100 años de vida institucional.
Aprovecho también para hacer llegar un especial agradecimiento a todos los hombres y mujeres que a través de estos años, con su esfuerzo cotidiano y su dedicación permanente, sentaron las bases de la entidad madre del fútbol rosarino y a todos quienes siguen haciendo posible disfrutar de esta realidad de prestigio que hoy vive nuestra querida Asociación.
Parece mentira que cumplamos 100 años y estemos todavía en la edad del desarrollo. No es posible hablar de la historia de una Asociación sin hablar de la historia de los clubes que la conforman y dentro de ellos de la historia de los hombres y mujeres que le dan vida y protagonismo.
Mucho tiempo ha transcurrido desde aquellos días de finales del siglo XIX en que los primeros ingleses locos como se los llamaba, muchos descendidos de los barcos que llegaban a nuestro puerto, comenzaron a darle patadas a una bola de cuero inflado ante el asombro y el estupor de la gente que por entonces nada entendían de la esencia de ese juego. Los padres se asustaban cuando sus hijos llegaban a mostrar alguna inclinación por esa práctica peligrosa para ellos y que hoy conmueve a las multitudes. Los vigilantes de las rondas perseguían a los mocosos maleducados que se alborotaban alrededor de ese esférico de trapo o de papel prensado, molestando a las señoras decentes del barrio.
Llego a ser todo un clásico aquella pelotita colorada y saltarina que costaba 10 centavos vaya uno a saber hoy de que moneda, tan resistente como para seguir sin romperse hasta que los pies se cansaran. La pelotita roja era para los pudientes, la de trapo para los mas pobres. Porque esa ha sido y sigue siendo otra característica distintiva de nuestro querido fútbol, siempre albergo generosamente en su seno a ricos y pobres, gordos y flacos, lungos y petisos, chuecos y patizambos, habilidosos y pataduras, para todos tuvo un espacio y una ubicación y todos ellos igualados en esa pasión desbordante se amontonaban, grandes y pequeños detrás de una pelota de fútbol, dueña y señora de baldíos, patios, veredas y recreos para el disgusto de padres, maestros y vecinos que al final debieron declararse vencidos ante la ofensiva incontrolable que la tuvo como abanderada, creciendo en adeptos y seguidores hasta convertirla en lo que es hoy, monopolizadora total del espectáculo, movilizadora de pasiones y generadora de cifras millonarias lamentablemente ajenas casi siempre a los bolsillos de los verdaderos cultores y hacedores de esa magia.
Y así sin modelos y con mucho voluntarismo, casi siempre en grupos de amigos, fueron surgiendo los primeros clubes, Atlético del Rosario, Rosario Central, Newells Old Boys, Provincial, Tiro Federal, Argentino, Central Córdoba, Sparta, Belgrano, etc. los primeros dirigentes de este deporte comenzaron a canalizar esas voluntades individuales hasta dejar constituida en una tarde noche del mes de marzo de 1905 la Liga Rosarina de Fútbol en los amplios salones del Hotel Brittania en calle San Martín al 300.
Vino luego la afiliación a la Liga Argentina de Fútbol, se organizaron los primeros campeonatos locales, siguieron los tradicionales enfrentamientos con los seleccionados porteños y uruguayos, los partidos de carácter benéfico, la visita de equipos extranjeros que constituían todo un acontecimiento social para la ciudad, las primeras transferencias de sus principales figuras, las donaciones de trofeos por parte de personalidades representativas de la sociedad rosarina y que hasta hoy se conservan en nuestras vitrinas. La Copa Pinasco, la Copa Vila, la Ibarguren, la Hermenegildo Ivancich, la Gobernador Molinas, la de la Bolsa de Comercio, la Lisandro de la Torre, la copa Rosario o Intendente Culacciatti, etc.
Brillante y prolífica fue a través de los años la historia del fútbol rosarino que conquisto por merito propio un lugar destacado en la consideración popular no solo de esta ciudad sino también del país y del mundo.
Los hermanos Diaz, Hayes (padre e hijo), los Hoover, Edgar Newells, Ricardo Le Bas (primer presidente), Daniel Green, Juan Hudson, Cataldo Spitale, Pinoto Viale, el Piojo Franco, Gabino Sosa, Capote De la Mata y una lista interminable de jugadores que también actuaban de dirigentes, precedieron a los Batistuta, Pizzi, Balbo, Chamot, Sensini, Bonano, Kily Gonzalez, Franco, pasando por los Gayol, Cantelli, Pontoni, Morosano y Ferreira, los Gomez, Guzman, Potro y Garcia, los Sacchi, Andrada, Griffa, Poy, Carlovich, Menotti, Bauza, Martino, los Solari, Palma, Almiron, Cozzoni y tantos otros.
Dirigentes de la talla de Isaac Newells, Colin Bolin Calder, Olaeta, Bordabehere, Federico Flynn, Erland Ross y muchos otros que seria interminable nombrarlos, fueron los que poco a poco fueron transformando a la Chicago Argentina en la Capital del Fútbol Argentino.
De aquellos primeros 8 o 9 equipos hasta los casi 800 de hoy, de los apenas 200 jugadores de entonces hasta los 13.000 de la actualidad, mucho tiempo ha transcurrido, muchas transformaciones se han producido en el campo de la ciencia, la cultura, la tecnología, las artes, las comunicaciones, etc. desde la carta manuscrita hasta el correo electrónico, desde la primeras transmisiones radiales hasta la televisión satelital, solo el amor por este hermoso deporte nos sigue convocando con la misma pasión de siempre.
La Asociación Rosarina de Fútbol es hoy una entidad moderna, dinámica, funcional, relacionada e integrada con todo el mundo a nivel institucional y deportivo. Sus equipos seleccionados y de sus clubes afiliados han participado en los mas importantes torneos de América y Europa casi siempre con los mejores resultados. Los jugadores producidos en nuestras inagotables canteras tienen destacada actuación en los torneos más competitivos del mundo, integran en gran número cuanto seleccionado argentino se conforme de cualquier categoría y división que tantos éxitos han cosechado para el fútbol argentino, y podemos asegurar sin jactancias que el fútbol rosarino pasea orgulloso su rica historia de goles y gambetas por las canchas del mundo a través de sus destacados representantes.
En momentos de grandes carencias sociales, hemos asumido el compromiso de mantener vigentes los lazos de solidaridad para con nuestra comunidad deportiva, a través de realizaciones cooperativas ha sido posible transferir a favor de los clubes la suma de $ 500.000 en los últimos 5 años, se prestan en forma totalmente gratuita los servicios de emergencias en las practicas y partidos, se han conseguido importantes descuentos en los costos de balones, seguros de vida y atenciones primarias de salud.
Todo esto que nos parece una enormidad, es el resultado del trabajo y el esfuerzo de mucha gente, los convoco a participar de todos los actos del Centenario, los comprometo a que sigamos transpirando la camiseta de Rosario, y que no paremos esta pelota que hemos puesto a rodar hace apenas 100 años.
Gracias a todos
Mario Oscar Giammaría
Presidente
Asociación Rosarina de Fútbol